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… Una palabra así tiene poder, se dejará pronunciar más tarde, impensablemente mucho más tarde, por bocas inimaginables que todavía hoy no existen. Y recuerda, nunca estás en alguna parte que no tenga un nombre, en la montaña, en un lugar con un nombre que fue inventado por otros – siempre permaneces en una u otra palabra: nunca vista, hace tiempo olvidada-, una palabra que alguna vez fue escrita por primera vez. Siempre estamos en palabras.
Cees Nooteboom, El desvío a Santiago.
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